Relaciones liquidas

La culpabilidad y el resentimiento.

Relaciones liquidasHace unos días cuando les escribí acerca de la pareja, les hablé acerca de la confluencia, un término que es utilizado por los terapeutas Gestalt al referirse a un patrón de relación que mantiene una persona en su relación con los demás.

Quiero hablarles un poco más de ello. Es posible que ustedes se pregunten qué tiene que ver el título: la culpabilidad y el resentimiento con la confluencia.

Si entendemos como confluencia cuando una persona se deja llevar, se amolda a los deseos de los demás, no establece una distinción entre lo que realmente piensa para no provocar alguna alteridad, suele conformarse, suele existir poca energía para efectuar elecciones personales. Quizá haga cosas que realmente no desea hacer pero cree que los demás aprecian su decisión porque va de la mano con lo que los demás opinan.

Con el tiempo esa persona suele sentirse culpable por expresar algo distinto de lo que los otros dicen o, resentida porque se descubre estar haciendo algo que no quería, su manifestación de resentimiento suele venir de la mano de críticas, quejas que van dirigidas hacia la persona en la que confió o cedió su criterio.

Estos sentimientos de culpa son una señal clara de que se ha roto la confluencia (Los Polster). Este sentimiento le informa a la persona (que confluye) que piensa y siente distinto de los demás, lo cual podría ayudarla a establecer nuevas relaciones de contacto, que sean más sanas y en donde pueda diferenciarse.

Cuando la persona busca hacerse amar, busca ser recompensado por haber sacrificado sus ideas a favor de la de los demás, si no obtiene satisfacción por ello entonces se vuelve rencoroso y desconfiado.

La confluencia no es perturbadora en si, por el contrario, la confluencia es una forma de relación donde puede ayudarnos a sentirnos cómodos, identificados, con sentido de pertenencia y sensaciones agradables cuando estamos con un otro.

Se vuelve no sana cuando se convierte en una única manera de relacionarme con los demás, es decir, ocultando hasta el grado de olvidarme de lo que siento y pienso con la creencia que así seré querida.

Esto suele pasar y ser más fácil de ver en las relaciones de pareja en donde dejamos de opinar y proponer por miedo a que si nos diferenciamos entonces creemos que la relación corre riesgo, olvidándonos de que lo que está corriendo peligro es tu propia identidad.

Recomiendo un libro que en términos terapéuticos me ha sido de mucha ayuda.

LAPEYRONNIE, Brigitte

“La confluencia”

 

 

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