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¿Querer o necesitar?

Seguro que alguna vez habéis ido a comer a un restaurante tipo buffet libre y ves toda esa comida, esos deliciosos platos, con multitud de colores y tan variados que no puedes resistirte a elegir un poco de todo. Necesito proteínas…cojo un poco de carne, necesito lácteos…un poco de queso, ah se me olvidaba también necesito hidratos…unas patatas, y fibra y vitaminas…cogeré una ensalada, ah y glucosa…para eso va perfecto un helado… Y así nos hacemos con una mesa llena de platitos para nosotros solos y no sabemos por dónde empezar. No es la gula quien te llama, es el hambre y la necesidad de alimentarse…o no.

Es muy difícil distinguir qué elijo porque necesito realmente y qué elijo porque me gusta o simplemente porque lo quiero.  Ser plenamente conscientes de la gran diferencia entre QUERER y NECESITAR es algo que conlleva gran trabajo y esfuerzo.

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Si esto es así de complejo con algo que debería ser tan sencillo como una comida, cuando hablamos de separar lo que quiero de lo que necesito en un plano psicológico, emocional… la cosa se vuelve todavía más difícil.

Cuántas veces hemos luchado por conseguir algo que se nos iba la vida en ello y cuando finalmente lo hemos obtenido, parece que no era tan importante y necesario como lo imaginábamos en un principio.

Es muy importante prestar atención a nuestras propias necesidades, pero claro está a las verdaderas. En ocasiones nos engañamos a nosotros mismos creándonos necesidades que realmente no tenemos. Esto nos puede llevar a un estado de intranquilidad, ansiedad, a malgastar gran cantidad de tiempo,  esfuerzo y en ocasiones dinero para satisfacer nuestra “necesidad”; y llevarnos a la frustración por no conseguir algo que yo considero que es esencial para mí, y sin el cual no puedo vivir.

Tengamos presente lo que una necesidad representa realmente en nuestra vida:

Carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida

Si lo vemos desde esta perspectiva, el querer y el necesitar parecen algo más alejados entre sí.

La vida nos pone obstáculos y necesidades que cubrir día a día, démonos un alivio a nosotros mismos y vamos a llamar a las cosas por su nombre.

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